TERNARIO - LA POÉTICA DE LA RESISTENCIA, el nuevo trabajo del quinteto de Juan Camacho sale tras un largo tiempo de preparación y diversos avatares en la producción. Tras los anteriores discos Tatá (Several Records) y La balada de la Brigada Lincoln (Satchmo), esta nueva colección de composiciones muestra la evolución y madurez de un grupo compacto, que proyecta una gran intensidad en la interpretación de los nuevos temas. Hemos querido introducir una amplia variedad en el registro estilístico de las composiciones, aunque es notoria la presencia del compás de tres por cuatro en varios de los temas, lo que refleja en parte el título del disco.
En cuanto al contenido, hay algunos homenajes (al pintor fallecido Juan Antonio Roda, autor del cuadro la portada, en el segundo tema; a nuestra lejana antepasada Lucy), paseos por la memoria (la calle 80 en Bogotá), pero sobre todo está el referente de la resistencia como idea de defensa de los seres humanos en su conjunto, tanto ante la adversidad vital en general como, especialmente, ante las injusticias y los abusos del poder y los poderosos. Es el caso de Luchadores de Yenin, dedicado a la lucha del pueblo palestino por su dignidad, así como de El himno de la resistencia.
Las razones de los artesanos y La guaracha de los artesanos participan de esa idea de resistencia en cuanto que reflejan la lucha titánica y aparentemente interminable contra la materia, (musical en este caso), y el júbilo de los músicos-artesanos por su triunfo final sobre la misma.
Respecto a los músicos que participan en esta aventura es difícil decir algo que no sea obvio al oír el disco. La explosión constante y sorprendente del universo rítmico de Renato Di Prinzio, la maravillosa arquitectura del fraseo en el tenor de Juan Ramón Callejas, la elegancia y la sabiduría clásicas del "pianismo" de Teo Gómez (su hermosísima introducción al tercer tema La memoria de las hojas de la calle 80), la seguridad y contundencia de José Vicente Muñoz en el contrabajo y el bajo eléctrico, así como su precioso solo en el citado tercer tema del disco. Tal vez lo que no sea obvio para el oyente sea la generosidad y la calidad humana de todos ellos, el derroche de dedicación, paciencia y energía en general que dedicaron para llevar la nave a buen puerto. Y aunque aparentemente invisible por estar en la trastienda de la coproducción, el practicamente sexto integrante de la banda, Luis Escribano, es el responsable de todo lo bueno en el acabado final del disco, tras infinitas horas ante los botones y con una paciencia digna de cualquier santo.
Juan Camacho